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Aug 1, 2017 0 Comments

Sobre el chavismo

La dictadura no va a caer con protestas pacíficas

Hay circunstancias en las que la política y la economía debieran aprender de la medicina. Para resolver definitivamente un problema y evitar que se prolongue en el tiempo o se extienda en el espacio es imprescindible identificar dónde se origina y atacar el problema en la raíz. Atacar solo las consecuencias es tan eficaz en el largo plazo como contentarse con amputar la metástasis de un tumor maligno.

Venezuela se desangra en el ejercicio, ahora descarado, de una dictadura títere de la longeva dictadura castrista, con cada vez más elementos de creciente complicidad iraní. Negarlo equivale a taparse la cabeza con la sábana, esperando que los malos se vayan. No se van a ir, no por las buenas, porque un sistema brutalmente pragmático en la disciplina para mantener el poder, carente de más valores que el poder, jamás en la historia ha sido derrotado por la protesta pacífica.

Quienes ilusamente creen que las protestas pacíficas de la juventud venezolana pueden alcanzar un resultado parecido al de Ghandi o Martin Luther King, se equivocan. Gandhi se enfrentó al Imperio británico atacando el eje moral de su estructura; lo mismo hizo Martin Luther King, apelando a la sólida estructura de valores plasmada por los “Padres fundadores” en la Constitución de los Estados Unidos y retomando la bandera de Abraham Lincoln de donde él la había dejado.

Pero La Habana y Caracas no guardan similitud alguna con Londres o Washington de aquellos tiempos; están mucho más cercanos a Alemania durante el nazismo o la Unión Soviética bajo la bota de Stalin. La inteligencia cubana tiene sus orígenes en la tenebrosa Stasi de la Alemania comunista, eufemísticamente llamada RDA, a la cual han superado en habilidad operacional y crueldad sin límites.

La biología y la medicina vienen muy bien para explicar por qué un bloqueo económico o un embargo de bienes no bastarán para destruir a la bestia. El modelo dictatorial castrista emula las bacterias anaeróbicas. La historia de los últimos cincuenta años ha demostrado que su pragmatismo es tan flexible como para migrar de un padrino (URSS) a otro (China); o aliarse con radicales religiosos de medio oriente, con clara vocación expansionista. Los lazos e historia personal del vicepresidente designado como sucesor de Maduro debieran bastar para hacer aterrizar a los incrédulos.

Es además sumamente ingenuo esperar una reacción espontánea y que esta sea exitosa. En la política, incluida la guerra, que es su herramienta extrema, hace falta inteligencia (recopilación, análisis y estudio de escenarios alternativos), anticipación, planeamiento, organización, determinación de objetivos y dirección. El camino ingenuo de los que creen en la espontaneidad lleva a la reedición de Auschwitz, Gulag y el bosque de Katrina.

Es acertado no reconocer la elección, es necesario cerrar embajadas y retirar funcionarios, es imprescindible dejar de comprarles petróleo (aunque parte del costo vaya a ser temporalmente asumido también por el pueblo venezolano). Pero eso no va a ser suficiente, va a ser necesario ir más allá en la reconquista de la libertad, como fueron necesarios Chacabuco, Junín, Ayacucho y Normandía. Quien aspire a liderar el hemisferio en las décadas venideras deberá liderar el esfuerzo desde el frente.

Lee el artículo original en El Montonero.

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  • Dardo López-Dolz
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