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Latin America and Caribbean

Jun 21, 2016 0 Comments

Más de cien yihadistas latinoamericanos en el Daesh

La amenaza terrorista en Latinoamérica aumentó el último año, a pesar de que algunos procesos, como la paz que se negocia para Colombia, pudieran dar la impresión de lo contrario. En su radiografía anual sobre el terrorismo mundial, el Departamento de Estado norteamericano advierte que en Suramérica y el Caribe se han detectado algunos movimientos preocupantes: viajes de individuos a Siria para enrolarse en el Estados Islámico, también conocido como ISIS o Daesh, y creciente expansión de Hezbolá.

ISIS.

Desde la aparición del Estado Islámico, más de cien individuos de Suramérica y el Caribe han viajado a Oriente Medio para incorporarse a sus filas, de acuerdo con la estimación de Estados Unidos. En su informe, el informe del Departamento de Estado no detalla la cifra por países de procedencia; solo precisa que algunas de esas personas han viajado llevándose a miembros de su familia. Aunque el número es pequeño comparado con el total de 27.000 extranjeros que han engrosado las filas de ISIS en Siria, 4.800 de ellos de procedencia europea, cualquier lobo solitario entrenado directamente por el Estados Islámico supone a su vuelta un indudable riesgo.

JUEGOS DE RIO.

La posibilidad de que el radicalismo islámico busque realizar un atentado durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, del 5 al 21 de agosto, ha motivado una estrecha colaboración entre el Departamento de Policía Federal (DPF) de Brasil y organizaciones antiterroristas de varios países. Según Washington, el DPF ha trabajado estrechamente con Estados Unidos para «evaluar y mitigar potenciales amenazas terroristas». De momento no se ha detectado ningún plan terrorista específico.

ATENTADO FRUSTRADO EN PERÚ.

Planes para un atentado terrorista en Lima, posiblemente durante la celebración en diciembre de 2014 de la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático, han sido desvelados por las autoridades peruanas. En octubre de 2014 fue detenido el libanés Mohamad Ghaled Hamdar, a quien se atribuye militancia en Hezbolá, organización patrocinada por Irán. Había llegado al país un año antes. «El atentado contra un gran evento de la ONU podía tener como objetivo presionar a esta sobre las negociaciones que entonces se estaban manteniendo con Irán sobre su programa nuclear», comenta Joseph Humire, del Centro para una Sociedad Libre y Segura (SFS), un think-tank sobre seguridad de Washington.


NUEVA TRIPLE FRONTERA.

La detención de Mohamad Ghaled Hamdar puso de relieve movimientos de Hezbolá más allá de su tradicional presencia en la llamada Triple Frontera (zona de confluencia de Paraguay, Argentina y Brasil, donde se preparó el sangriento atentado de 1994 contra la AMIA de Buenos Aires) y en Venezuela. El experto Joseph Humire alerta del riesgo de una nueva «triple frontera» (esta vez en la confluencia de Perú, Bolivia y Chile), donde está creciendo la presencia de musulmanes y de centros islámicos. Asegura que en los últimos años se ha detectado la conversión al chiísmo de unos 150 peruanos en la zona sur del país, algo que estaría conectado con el interés subversivo de la Asociación de Reservistas del Tahuantinsuyo (ASPRET), el brazo militar del indigenismo de los Etnocaceristas, que es fuerte en el departamento del Apurímac. La cercanía de la región peruana del VRAEM, epicentro del narcotráfico y de otras actividades ilícitas, ofrecería condiciones de financiación.

VENEZUELA AYUDA A HEZBOLÁ.

El informe del Departamento de Estado norteamericano sobre el terrorismo mundial en 2015 destaca que el «ambiente permisivo» de Venezuela hacia Hezbolá, algo ya sobradamente probado, ha ayudado a la expansión de esta organización por Latinoamérica. En una intervención este mes ante el Congreso estadounidense, el exdirectivo la agencia antinarcóticos norteamericana (DEA) Michael Braun indicó que ese grupo «ha llevado cientos de toneladas de cocaína desde la región andina de Suramérica a Venezuela, desde donde envió la droga» para los mercados internacionales. Cifró en 200 millones de dólares mensuales la suma procedente de esa actividad en Latinoamérica que Hezbolá lava con la ayuda del Banco Libanés-Canadiense.

Lee el artículo original, por Emili J. Blasco, en ABC Blogs.

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